Lecciones & Recursos
Estudios Biblicos
Dios nos llama Como cuerpo a perseverar
Lucas 9:57-62
Introducción: Las circunstancias de aquel momento en el cual leemos este pasaje bíblico estaban empezando a ponerse tensas, y aquel viaje no era la excepción. Había peligros que hacían necesario más que nunca, que aquéllos que quisieran seguir al Maestro se revistieran de Valor , de Coraje, y sobre todo el de tomar una decisión firme, una decisión sin vuelta atrás!!!!!. En el libro de Mateo Cap.16 vemos que Jesús habla y dice varias cosas "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" Aquí los discípulos toman una decisión de seguir al maestro e iban dirigidos, derechitos a los peligros que les iban a acontecer. El mismo Jesús había dicho que tenía que ir a Jerusalén y allí padecería muchas cosas y que sería desechado de los ancianos, y de los príncipes, de los sacerdotes, y de los escribas y, finalmente, Seria muerto. El pasaje de este estudio nos ayudara a entender la responsabilidad que viene asociada con el ser un seguidor y discípulo de Cristo.
1. ¿Tenía el primer hombre de la historia conciencia de lo que esta decisión de seguir a Jesús significaba? ¿Estaría claro en las condiciones que Él, Jesús, El Señor había indicado?
2. seguir a Jesús implicaba una renunciación a sí mismo ¿Qué significa esto para ti?
3. Verso 58 dijo Jesús Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. ¿Que está diciendo aquí Jesús? Explica.
4. Verso 59b Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. ¿Por qué crees que hoy en día responden de igual manera que este hombre al llamado de Jesús?
5. Jesús le dice verso 60Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. ¿Crees que Jesús está siendo irrazonable con este hombre?
6. El perseverar requiere tomar decisiones difíciles, ¿Has tenido tu que tomar decisiones difíciles para poder perseverar?
7. Verso 61 Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Este hombre, como el primero, toma por su cuenta la resolución de seguir a Jesús y le comunica que se dispone a hacerlo, pero lo mismo que el segundo, contemporiza poniendo una condición previa: "Te seguiré, Señor, estoy dispuesto hacerlo, pero déjame que primero me despida... ¿ Cuando tomamos una decisión por Jesús cual es el peligro de regresar atrás al lugar de donde salimos?
8. Verso 62Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. Explica que quiso decir Jesús con estas palabras.
Asociación Bautista Misionera de América
Un Estudio del Sistema de la Comunión Cerrada
Por Thomas Williamson , PHD, DVD
3131 S. Archer Avenue
Chicago, Illinois 60608
Entre las iglesias bautistas hay tres sistemas para decidir quiénes personas pueden tomar la Santa Cena, la Cena del Señor. El primer sistema es el sistema de la Comunión Abierta. En las iglesias que tienen comunión abierta, el pastor anuncia a la congregación que cualquiera persona que es cristiana puede tomar el pan y la copa. No es necesario ser bautista o miembro de una iglesia bautista. No es necesario ser bautizado en agua. Solamente es necesario ser cristiano.
El segundo sistema es el sistema de la Comunión Denominacional. Esto significa que una iglesia bautista requiere que los que toman la Cena del Señor en aquella iglesia deben ser miembros de una iglesia bautista. Visitantes que no son miembros de la iglesia celebrando la Cena del Señor pueden acercarse a la mesa y tomar la Cena si son miembros de otra iglesia bautista de la misma fé y práctica.
El tercer sistema es el sistema de la Comunión Cerrada. Esto significa que solamente los que son miembros de la iglesia local que está celebrando la Comunión pueden tomar la Cena del Señor, y que los visitantes y miembros de otras iglesias no la pueden tomar. Este es el sistema que recomendamos y fomentamos en las iglesias bautistas misioneras. Vamos a discutir las razones para este sistema. El propósito de este discurso no es condenar ni censurar las otras iglesias bautistas que tienen un sistema diferente. Debemos mantener nuestras propias convicciones, pero también debemos evitar el espíritu de juicio y condenación de las iglesias que celebran la Cena del Señor en una manera diferente.
Es importante entender que la Cena del Señor debe ser celebrada y observada en la iglesia, como una congregación unida. Vamos a ver 1 Corintios 11:17-22: “Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor. Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados. Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor. Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.” Pablo está hablando acerca de la iglesia local - no aceptamos el concepto de una iglesia universal e invisible. Es un cuerpo local.
Es necesario que todos en la iglesia sean unidos en compartir la Cena del Señor, en sus motivos de comerla, en sus entendimientos acerca del significado de la Cena del Señor. No es bueno celebrar la Cena del Señor en una reunión ecuménica, porque en estas reuniones ecuménicas hay personas que piensan, como los católicos, que la hostia es el cuerpo y sangre literal de Cristo, y hay otras personas como los luteranos que creen en la presencia real de Cristo en la hostia, y hay otros que creen como nosotros que la Cena del Señor es una cena memorial para anunciar que Cristo ha muerto por nosotros. No hay unidad entre los que celebran la Cena del Señor como un memorial, como la Biblia dice en Lucas 22:19, y los que comen la Cena del Señor para ser salvos y para recibir un beneficio mágico.
Hay denominaciones donde el sacerdote o pastor lleva la Cena del Señor a las casas de los enfermos o a los hospitales, de modo que los enfermos puedan participar en la Cena del Señor, porque piensan que este es un sacramento que otorga un beneficio mágico y místico, pero no hacemos así porque entendemos que somos salvos por la fe en Jesús y no por la obra de tomar la Cena del Señor, y entendemos que el propósito de la Cena del Señor no es sacrificar a Cristo otra vez, sino es para celebrar el sacrificio que Cristo ha hecho una vez para siempre, Hebreos 10:12.
La Cena del Señor es una ordenanza de la iglesia, no de una reunión ecuménica, ni de un club de estudiantes en la universidad, ni de un sacerdote visitando a un enfermo en el hospital. Debemos celebrarlo como iglesia.
El ejemplo de las escrituras nos enseña que cuando observamos la Cena del Señor en la iglesia, solamente los que han sido bautizados en agua por autoridad de una iglesia neotestamentaria pueden tomar parte en la Cena. Vamos a ver Hechos 2:41-42: “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”
Los tres mil miembros nuevos de la iglesia de Jerusalén fueron bautizados primero, y luego participaron en el partimiento del pan. Los bautistas han entendido que la Cena del Señor es cerrada a todos los que no han sido bautizados, y todas las denominaciones grandes entre los protestantes han entendido lo mismo, y los católicos también. Todas estas denominaciones han enseñado que la Cena del Señor es solamente para las personas que han sido bautizados (según sus varias definiciones de la naturaleza del bautismo). El historiador anglicano Dr. Wall dijo en el siglo 19 que “nunca ha existido una iglesia que ha dado la comunión a personas no bautizadas.”
Hay iglesias bautistas que tienen un sistema de comunión abierta, que invitan a todos los cristianos a participar en su Cena del Señor, sean bautizados o no sean bautizados, y no reconocen que su sistema es más liberal que el sistema de las denominaciones protestantes y católicos que dicen que las personas no bautizadas no pueden tomar parte en la Cena del Señor.
Cuando una iglesia bautista adopta el sistema de comunión abierta, esto es un paso grande en el rumbo hasta el interdenominacionalismo, porque las iglesias que ofrecen comunión abierta están diciendo por su ejemplo malo que el bautismo no es importante, la obediencia al Señor y su mandamiento de ser bautizado no es importante, no nos importa si nunca obedecen al Señor en la ordenanza de bautismo.
Es importante mencionar que los Bautistas no somos protestantes. Los protestantes salieron de las iglesias católicas en el siglo 16 y retuvieron muchas de las costumbres de los católicos, como el bautismo de bebés. Los bautistas existieron antes de los protestantes, antes de los católicos, y no son protestantes.
Existimos antes porque nuestras enseñanzas son las mismas de la iglesia primitiva y no las de las iglesias derivadas del catolicismo.
No debemos aceptar personas que no se hayan comprometido con las enseñanzas de nuestras iglesias, el hacerlo es abrir la puerta al ecumenismo.
La Cena del Señor es solamente para las personas que han aceptado nuestras enseñanzas y renunciado a cualquier otra enseñanza que no respalde la autoridad del la iglesia local. Las iglesias Católicas, luteranas, metodistas, wesleyanas, congregacionalistas, presbiterianos, episcopalianos, son iglesias que no comparten nuestras doctrinas neo testamentarias y por ende no se les debe permitir ser parte de la cena en nuestra iglesia local.
Si estudiamos la historia de las iglesias pentecostales, aprendemos que la mayoría de las iglesias pentecostales son wesleyanas, y no creen en la salvación eterna.
Si creemos que la iglesia bautista es la iglesia que continua enseñando las verdades neotestamentarias, no podemos aceptar a los que no creen igual que nosotros en la cena de nuestro cuerpo local.
Los Testigos de Jehová tienen comunión cerrada en sus iglesias falsas, porque creen que sus iglesias son las únicas iglesias verdaderas. Qué vergüenza si los bautistas no tenemos la misma convicción acerca que nuestras iglesias verdaderas como los Testigos de Jehová tienen acerca de sus iglesias falsas. Qué vergüenza si no protegemos nuestro testimonio y nuestras enseñanzas las cuales serán las que un día nos diferenciaran de aquellas que son poco cuidadosas en la Cena del Señor por el querer , complacer, no ofender, el ser agradables y bonitos al pensar del mundo. Pues a la verdadera iglesia del Señor no le importa lo que piense el mundo pero si nos importa lo que piense Dios.
En las miles de iglesias bautistas Misioneras creemos que la Cena del Señor debe ser cerrada y en especial ninguna persona que haya sido bautizada en una iglesia de falsa doctrina debe de Bautizarse en nuestra iglesia como el mecanismo para membrecía y el aceptar las doctrinas de nuestra iglesia.
Hemos visto que el sistema de comunión abierta es un sistema liberal y peligroso porque enseña que las iglesias bautistas son lo mismo que cualquier otra “Iglesia”. Por esa razón, muchas iglesias tienen el sistema de comunión denominacional, que significa que los visitantes en la iglesia pueden tomar parte en la Cena del Señor si son miembros bautizados de otra iglesia bautista. Esto es un sistema mejor que la comunión abierta, pero no es lo mejor, porque este sistema invalida el programa de disciplina en la iglesia. Cuando un miembro está expulsado de una iglesia por enseñar doctrina falsa o conducta mala, esto significa que no puede tomar parte en la Cena del Señor de aquella iglesia. Esto es lo que el Apóstol Pablo llama “el entregar a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesucristo.” 1 Corintios 5:5. El propósito de la disciplina es que el miembro expulsado sienta vergüenza de su conducta mala, se arrepienta de su pecado, y vuelva a la membrecía de la iglesia y a la comunión de la Cena del Señor.
Pero bajo el sistema de comunión denominacional, este miembro expulsado puede juntarse con otra iglesia bautista sin arrepentirse de su pecado, y luego puede volver a la Cena del Señor de su iglesia anterior, la iglesia que le expulsó, y puede tomar parte de la Cena del Señor sin arrepentirse de su pecado. Este sistema anula el poder de la iglesia de disciplinar a los miembros desordenados.
El Apóstol Pablo nos mandó en 2 Tesalonicenses 3:6 que debemos apartarnos de los miembros que andan desordenadamente. Pero si estos miembros desordenados y expulsados pueden volver a nuestra comunión y la Cena del Señor porque son miembros de otra iglesia bautista, esto se hace nulo e inválido nuestro sistema de disciplina en la iglesia.
No debemos comer la Cena del Señor con los que se llaman hermanos pero son desordenados, 1 Corintios 5:11: “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.” Algunas veces no sabemos si los miembros de las otras iglesias bautistas son hermanos ordenados o desordenados. Sabemos esto solamente acerca de los miembros de nuestra propia iglesia. Es importante saber esto porque la Cena del Señor es cerrada a los que no son dignos de tomar parte, 1 Corintios 11:27-30: “De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa, Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.”
Cuando el Apóstol dice que hay muchos que duermen, no se refiere al sueño de ocho horas, ni de los que se duermen durante la predicación y luego se despiertan. Se refiere a personas muertas, personas que se murieron porque tomaron parte de la Cena del Señor indignamente.
No estamos haciendo un favor a nuestros visitantes si abrimos la Cena del Señor a personas que tal vez no son dignas de tomar parte. No podemos saber los corazones de todos nuestros visitantes, y tenemos el mandamiento del Apóstol Pablo de no comer con los que se llaman hermanos pero son fornicarios, avaros, idólatras, maldicientes, borrachos, o ladrones. Pablo está hablando acerca de la Cena del Señor, porque en 1 Corintios 5:9-10 Pablo dice que no es posible evitar todo contacto con los pecadores sin salir del mundo. Esto es imposible, pero es posible y necesario evitar el compañerismo con los pecadores alrededor de la mesa del Señor, 1 Corintios 5:7-8: “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.”
Por esa razón, el sistema mejor es el sistema de comunión cerrada, comunión solamente para los miembros de nuestra iglesia local. Conocemos nuestros propios miembros, conocemos sus maneras de vida, conocemos que nuestros miembros no están llevando la levadura de malicia y maldad a la Cena del Señor, y que podemos celebrar la fiesta en sinceridad y en verdad.
Los que son miembros de otra iglesia bautista pueden tomar parte en la Cena del Señor en sus propias iglesias. Los que no son miembros de ninguna iglesia bautista son invitados a ser bautizados en nuestra iglesia o transferir su membrecia. para ser miembros y para tomar parte de nuestra Cena del Señor.
Razones Bíblicas por lo que el Ministerio de Apóstol no Puede Existir en este Tiempo
Por Ernesto R. Pereira Solá, Pastor Iglesia Biblica Bautista Emanuel
Razón #1- La Biblia no da lugar a esa interpretación (del apostolado actual), cuando describe a la iglesia como un edificio multipisos en construcción. En un edificio de muchos pisos el fundamento no puede crecer (está debajo de los pisos sosteniéndolos), sólo los pisos van creciendo. En este caso los pisos representan cada generación nueva, o cada siglo en que nuevos creyentes se van uniendo a la iglesia: Efesios 2: 19-22 - Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. Observa que lo que crece es el edificio (la iglesia), el fundamento no puede crecer sino que sostiene al edificio.
Razón # 2- Los apóstoles originales tenían autoridad sobre toda la iglesia. Pedro le escribe a las iglesias en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia en su primera epístola. En su mayoría, esas iglesias no fueron fundadas por Pedro, pero por la posición apostólica dada por Jesús, él podía hablarles con autoridad “Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia” (1 Ped. 1:1.) Lo mismo hace Juan cuando le escribe a las siete iglesias. Ellos no tenían que haber fundado esas iglesias, ni siquiera tenían que haber estado allí. Su autoridad venía de Dios. Los llamados apóstoles de hoy no tienen autoridad sobre la iglesia universal, a veces sobre una iglesia o sobre un puñado de ellas. Eso es así porque su autoridad es autoproclamada.
Razón #3- El oficio de Apóstol es distinto al de Pastor. Los apóstoles fundaron iglesias y pastorearon algunas por un tiempo en lo que desarrollaban a un líder. Por su misma naturaleza universal, un apóstol no podía ser pastor permanente de una iglesia- son dos oficios diferentes. Muchos de los llamados apóstoles de hoy realmente son pastores con delirio de grandeza.
Razón #4- Esta razón es para mí la más contundente porque implica condición espiritual y problemas de carácter. Jesucristo prohibió enfáticamente a sus discípulos el darse títulos. Es verdad que no menciona el título de apóstol, pero la Biblia se interpreta por principios y no de manera ciega. Un ejemplo de esto es que la Biblia no prohíbe embriagarse con whisky ni con ron- sólo menciona el vino. Eso no justifica que un hermano que se emborracha lo explique diciendo que la Biblia sólo prohíbe el vino y él lo que toma es ron. Jesús dice que el que ame a padre o madre, a hijo o hija más que a él, no puede ser su discípulo (Mt. 10:37). Entonces yo podría amar a mi hermano más que a él, o a mi tío, pero se infiere que eso implica a cualquier persona. Cuando Jesús les enseña a sus discípulos que no permitan que los llamen Rabí (maestro) era porque ese título en los judíos se había convertido en motivo de sentirse superior, de buscar ser alabados y admirados de la gente -
Mt.23:5- “Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;
Mat 23:6 y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas,
Mat 23:7 y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí.
Mat 23:8 Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.
Mat 23:9 Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.
Mat 23:10 Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.
Mat 23:11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.
Mat 23:12 Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”. El título de apóstol cumple exactamente con esa descripción. El aceptarlo no sólo es una falsa ilusión, sino que estamos entrando en el ámbito pecaminoso del orgullo que fue prohibido por Cristo.
Razón #5- Todos los apóstoles incluyendo a Pablo fueron reclutados por Jesús por medio de una experiencia visible- vieron al Señor. Pablo, de hecho, justifica su apostolado cuestionado en Corinto diciendo: “1Co 9:1 ¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?” Pablo posiblemente estaba hablando de lo que ocurrió camino a Damasco, pero me inclino por el momento en que fue arrebatado hasta el cielo para enseñarle misterios que tenía que conocer por su posición de apóstol “2Co 12:1 Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor.” 2Co 12:2 Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.
2Co 12:3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), 2Co 12:4 que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar. Los llamados apóstoles de hoy se pasan el ministerio de unos a otros. Hay hasta quién cobra por una cobertura apostólica. Vana ilusión. Esto sin embargo es parte de un todo que comienza con el evangelio de la prosperidad, la confesión positiva (la palabra creativa o la doctrina de los pequeños dioses) y va añadiendo una supuesta autoridad a la palabra de los profetas de este tiempo equiparándola con la inerrante Palabra de Dios. Ya lo dice la Biblia cuando habla de los últimos tiempos: “2Ti 4:3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,2Ti 4:4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”.
Qué Dios guarde a su iglesia.
Los libros llamados Apócrifos
En ciertas ocasiones el clero romano acusa a los evangélicos de que las versiones de la Biblia de éstos están "truncadas" y que las Biblias llamadas "evangélicas" son diferentes a las católicas. Para muchos, la verdad sobre el tema, es un enigma. Es mi propósito en el presente estudio, aclarar, hasta donde me sea posible, esta cuestión.
La versión oficial de la iglesia Romana, es la Vulgata. Las versiones evangélicas constan de 66 libros, pero la Vulgata, tiene 73.
En el Nuevo Testamento no hay ninguna diferencia, pero no ocurre lo mismo en el Antiguo. La Vulgata contiene los mismos 66 libros que constituyen nuestras versiones; pero además tiene añadidos los siguientes libros y capítulos:
- Tobías
- Judith
- la Sabiduría
- el Eclesiástico
- Baruc
- los dos libros de Macabeos
- El capítulo 10 del libro de Esther, tiene añadidos 10 versículos y además 6 capítulos completos. Así que el libro de Esther, en la Vulgata tiene 16 capítulos.
- El capítulo 3 del profeta Daniel, tiene añadidos 66 versículos, desde el 24 al 90, y además dos capítulos completos, el 13 y el 14, que cuentan las leyendas de Susana, y Bel y el Dragón.
Estos libros y porciones adicionales que se hallan en la versión "Vulgata", se les llama los "apócrifos". La palabra apócrifo significa "algo que es fabuloso, no auténtico, supuesto o fingido".
I. ¿Cómo llegaron estos libros a formar parte de la Vulgata?
De las antiguas versiones de la Biblia, la más notable es la llamada "septuaginta", o versión de los 70. Se le llamó así porque se cree que fue traducida del Hebreo al Griego, por 70 hombres, los que según H.B. Pratt, autor de la Versión Moderna, eran todos judíos Egipcios. Estos 70 realizaron su trabajo con el apoyo del rey Egipcio Tolomeo Filadelfo, que reinó de 285 a 247, antes de Cristo.
¿Qué propósito movió a estos 70 a realizar dicho trabajo?
Según unos, fue el deseo de los judíos que habían nacido fuera de Palestina, de tener una traducción de los libros considerados como sagrados, en su propia lengua nativa, el griego. Según otros, los 70 emprendieron por encargo directo del rey Tolomeo, gran admirador de las letras y fundador de la gran biblioteca de Alejandría, con el propósito de tener en ella una versión de los libros hebreos de la época. Esta opinión parece ser la más fuerte. Sea cual fuere el motivo que movió a los 70, lo cierto es que ellos tradujeron al griego más libros que los que eran considerados como inspirados por los judíos de Palestina; y con el tiempo esta versión griega llegó a tener añadidos 15 libros, llamados apócrifos cuyos nombres damos a continuación.
- 3 Libros (1,2 y 3) Los Macabeos
- 2 Libros 3 y 4 de Esdras
- 1 Libro Tobías
- 1 Libro Judith
- 1 Libro Baruc
- 1 Libro La Sabiduría
- 1 Libro El Eclesiástico
- 1 Libro La oración de Manasés
- 1 Libro La Epístola de Jeremías
- 1 Libro Enoc
- 1 Libro Los Jubileos
- 1 Libro La ascensión de Isaías
Algunos de estos libros fueron escritos muchos años después de Tolomeo Filadelfo, por ejemplo Los Macabeos y Enoc. La Septuaginta, aunque en general buena, tenía sin embargo, grandes defectos. Los 70, parece que tradujeron los libros de la ley con bastante fidelidad, pero en el resto del Antiguo Testamento, se permitieron variar un poco el texto original según su criterio. Las Cronologías especialmente no concuerdan con el texto original hebreo. Esta versión griega del Antiguo Testamento, compuesta por 53 o 54 libros llegó a tener gran circulación entre los judíos dispersos por todas las colonias fuera de Palestina y en cuyas provincias se hablaba el griego.
En un librito titulado "¿QUE ES LA BIBLIA?", escrito por M. Charles, y publicado con licencias eclesiásticas por la editorial católica Difusión, Avenida de Mayo 1035, Buenos Aires, dice así en la página 26: "En la época de Jesucristo y de los Apóstoles, Jerusalén tenía su Biblia Hebrea (texto original :39 libros, mas 7 igual a 46." Este lenguaje en un libro católico y con licencias, no debemos pasarlo por alto. Es un católico romano, quien afirma que en tiempos de Jesús, el texto original de la Biblia de los judíos que permanecían más o menos fieles a la doctrina ortodoxa estaba compuesta de 39 libros, ni uno más, ni uno menos.
II. ¿Cómo fueron considerados?
Según las investigaciones de algunos eruditos, entre ellos Ohler y Frankel, los judíos de Alejandría usaban la Septuaginta, porque era la que tenían directamente a su alcance, pero dicen, que ellos no admitían los apócrifos, como parte del Canon de los libros inspirados. Por otra parte es un hecho que en Alejandría había judíos que habían dejado de ser ortodoxos, para caer en un liberalismo extremado.
Hay fundadas razones para creer que los apóstoles usaron la versión de los 70. De las 280 citas o referencias, que del Antiguo Testamento, se hallan en el Nuevo, 265 concuerdan mejor con el texto griego de la Septuaginta que con el texto original hebreo. Pero es un hecho sintomático notable que si los apóstoles usaron dicha versión no han citado ni una palabra de un libro Apócrifo. El primer escritor que citó un libro apócrifo fue Ireneo, el año de 180 de nuestra Era.
El hecho de que los cristianos primitivos se guiaban por la Septuaginta, suscitó los prejuicios de los judíos de aquellos tiempos quienes acusaron a los cristianos, de utilizar una versión adulterada del Antiguo Testamento.
Hacia el año 150, un judío del Ponto (Asia Menor), llamado Aquila, hizo una traducción, servilmente literal del texto hebreo; para oponerse a la septuaginta. Esta versión de Aquila, se usaba el año 177, y fue la versión oficial de los judíos que hablaban el griego, en todas las colonias. Los cristianos respondieron, primero , con la revisión de la septuaginta, por Teodosio, un cristiano Ebionita, allá por el año 185 y más tarde con una excelente traducción del hebreo, llevada a cabo por Símaco, mas o menos el año 200 y cuyo trabajo se conoce como la "versión de Simaco".
La más antigua de las versiones latinas (en latín) de que se tiene conocimientos es la versión "Ítala", una traducción de la septuaginta al latín. Pero aquí hay un hecho que debemos considerar: De los 15 libros apócrifos, que figuraban agregados en la versión de los 70, pasaron a "La Ítala" 10 y fueron excluidos cinco que son:
- La Ascensión de Isaías
- Los Jubileos
- La Epístola de Jeremías
- El 3 de Macabeos y Enoc
Los persistentes ataques de los judíos a los libros apócrifos que seguían figurando en la mayoría de las Biblias utilizadas por los cristianos, hizo que varios de los llamados padres de la Iglesia, estudiasen a fondo la cuestión de los "apócrifos", llegando a la conclusión de que efectivamente no eran inspirados y que se les podía dar más crédito que el que debía recibir un libro devocional o histórico cualquiera.
Un Sínodo reunido en Laidocea en el año 363, prohibió la lectura de los Apócrifos en las iglesias y dio una lista de los libros considerados como inspirados en la que se aceptaban solamente los 39 que vienen figurando en nuestras versiones y de cuya autenticidad nadie duda.
En el año 397, se reunió un Sínodo en Cartago (África), bajo la influencia de Agustín y este sínodo parece que dio su aprobación a los 10 libros, considerados apócrifos, aunque atribuyéndoles un grado inferior de inspiración, que a los 39 de nuestras Biblias. Pero, téngase en cuenta que tal decisión era contraria a la de otro sínodo celebrado 37 años antes, en Laodicea. Además no reconocieron los Apócrifos como inspirados:
- San Hilario de Poictiers
- Cirilo de Jerusalén
- Epifanio
- Gregorio Nacianceno
- El papa Gregorio I
- Beda, llamado el venerable
- Hugo de San Victor
- El Cardenal Hugo
- Nicolás Lira y los cardenales Jiménez y Cayetano
Antes del año 400, se habían dado a los menos 10 catálogos, o listas de los libros considerados inspirados, y en ninguno se encuentran los libros apócrifos. Las listas son de:
- Melitón de Sardis año 177
- Orígenes año 230
- Atanasio año 326
- Cirilo año 348
- Hilario de Poictiers año 358
- El sínodo de Laodicea año 363
- Gregorio Nacianceno año 370
- Anfiloquío año 395
- Jerónimo año 395
El manual bíblico Católico, citado por el profesor Samuel Palome que en el Tomo I página 81, dice que el Canon Alejandrino contenía los libros apócrifos, que siempre fueron rechazados por los judíos de Palestina, y que fueron añadidos después de formado el canón hebraico. Este canon se atribuye comúnmente a Esdras, Malaquías y algunos otros. El papa Dámaso encargó a Jerónimo la revisión de la versión Vulgata, porque se dio cuenta que ésta tenía errores; pero San Jerónimo, después de emprendido el trabajo de revisión, comprendió que era más fácil hacer una traducción directa del hebreo, y al efecto se fue a Palestina y trabajó en la traducción del Antiguo Testamento durante 14 años, en el pueblo de Belén, cuna del rey David.
En cuanto a los apócrifos San Jerónimo no los pudo traducir del hebreo, porque no se conocían sus originales y la mayoría ni siquiera fueron escritos en hebreo. Jerónimo lo que hizo, con una o dos posibles excepciones, fue copiarlos de la Antigua Vulgata, aunque él no creía que eran inspirados, como veremos.
El Capítulo 10 de Esther, en nuestras versiones tiene solamente tres versículos; en la Vulgata tiene 13 versículos; pero entre los versículos 3 y 4 hay una cita de San Jerónimo, que dice: "He traducido con toda fidelidad lo que se halla en el hebreo. Lo que sigue lo he hallado escrito en la edición Vulgata".
Al empezar el capítulo 11 de Esther, que es el primero de los seis capítulos añadidos al libro, hay otra nota de San Jerónimo que dice: "Este era el principio del libro de Esther, en la edición Vulgata; pero no se halla ni en el hebreo, ni en ninguno de los otros traductores".
En el capítulo 13 de Esther, hay otra nota de San Jerónimo que dice: "Esto no se halla en el texto hebreo, ni en ninguno de los traductores". Al comienzo del capítulo 15, dice otra nota: "también hallé estas adiciones en la Vulgata".
En el libro del profeta Daniel, en el capítulo 3, entre los versículos 23 y 24 hay una nota de San Jerónimo que dice: " lo que sigue no lo hallé en los códices hebreos". Al final del capítulo 12 y principios del 13 hay otra nota que dice: "Lo que sigue se halla trasladado de la edición Teodoción".
En la introducción del libro apócrifo de Tobías, dice la nota, que hoy tiene la Vulgata, versión castellana de Torres Amat: "como en el antiguo canon de los libros sagrados, que tenían los judíos, no se comprendían sino los libros santos escritos en hebreo y esta historia fue escrita en lengua caldea; por eso no estaba este libro en el antiguo catálogo que de las Santas Escrituras tenían los judíos".
En la nota general introductoria del libro de Esther, dice así: "San Jerónimo tuvo por dudosos los últimos seis capítulos, por no haberlos hallado en el texto hebreo; y hasta el papa Sixto V siguieron muchos católicos esta opinión". ¿Qué opinión?, la de no aceptar como inspirados los apócrifos. En la nota introductoria a Daniel, dice la edición vulgata actual (versión castellana de Torres Amat): "Algunos escritores manifestaron dudar de la autenticidad de tres partes de este libro...porque estas tres partes no se hallan en el texto hebreo".
El Abate Du-Clot, en su gran obra titulada "Vindicias de la Biblia" dice en la página 561, en relación con los capítulos añadidos a Daniel lo siguiente: "San Jerónimo, en su Apología contra Rufino, libro segundo, refiere que los judíos, tenían el contenido de estos capítulos como fábula rabínica". Y el mismo Du-Clot, añade: "San Jerónimo y algunos otros han dudado sobre estos dos capítulos (13 y 14) de Daniel".
San Jerónimo en su "Prologus Galetaus", después de nombrar los 39 libros que todos reconocemos, añade: "Por tanto la Sabiduría, el libro de Jesús, hijo de Sirac (el Eclesiático), Judith y Tobías, no están en el canon".Según H.M. Seymour, en su libro, "Noche con los Romanistas" (año 1855) página 364, dice que el prefacio que San Jerónimo escribió a los libros de las Crónicas, dice: "La iglesia desconoce los libros Apócrifos; por tanto debemos acoger a los hebreos, de los cuales el Señor habla y sus discípulos tomaron ejemplos.
Todo cuanto no esté en aquellos libros hebreos debemos desecharlo". El mismo autor, Seymour, afirma que en el prefacio de Jerónimo a los libros de Salomón, entre otras cosas dice: "Tobías, Judith y los libros de los Macabeos, la Iglesia los lee en verdad, pero no los recibe entre los escritos canónicos".
El antes citado Abate Du-Clot, en la página 486 de su ya citada obra, refiriéndose al libro de Tobías dice: "Orígenes, en su carta a Africano, dice que el libro de Tobías, lo mismo que el de Judith, estaban colocados por los judíos en la clase de los apócrifos".El hecho de que una autoridad en el seno de la Iglesia Romana, como el Abate Du-Clot se vea obligado en conciencia a decir que el más erudito de todos los doctores de la Iglesia y algunos más han dudado de la inspiración de ciertas partes de la actual Vulgata, es tanto como decir que no admitieron partes de la Biblia, que hoy acepta la Iglesia de Roma, Biblia sancionada por obra y gracia de un concilio celebrado mil años después de San Jerónimo.
Téngase en cuenta también la nota antes citada, tomada de la introducción al libro de Esther, en la actual Vulgata, versión castellana de Torres Amat, donde dice: "Hasta el papa Sixto V, siguieron muchos católicos esta opinión", de San Jerónimo contra los apócrifos.El ya citado Abate Du-Clot, en su libro página 468, hablando del libro de Tobías dice: "Este libro no se halla en el canon de los judíos..., mas no por eso dejan ellos de respetarlo como historia".Notadlo bien; es un católico el que dijo esto. Para los Cristianos sigue siendo una historia nada más.
¿COMO ENTONCES FUERON ADMITIDOS POR LA IGLESIA ROMANA?
III. ¿Cómo fueron admitidos por la iglesia Romana?
Desde San Jerónimo hasta 1545, permanecieron agregados a la Vulgata 10 libros apócrifos. Eran considerados libros útiles como devocionales, pero nada más. Eran en aquel tiempo para los cristianos en general, lo que hoy es para nosotros "El Peregrino".
Pero al reunirse el concilio de Trento en 1545, se planteó el problema de los libros apócrifos, nuevamente y después de muchas discusiones habidas sobre el asunto, el concilio aceptó 7 y rechazó tres, de los 10 que venían figurando en la Vulgata; pero estuvo muy lejos de haber sido por unanimidad.
Esto prueba de una vez para siempre que hasta aquella fecha no eran considerados como inspirados, porque si lo fuesen, ¿a qué discutir de nuevo el asunto? ¿Por qué el concilio no dio su aprobación a los 39, por todos aceptados como inspirados? Sencillamente no era necesario aprobar en 1545, lo que ya estaba aprobado desde muchos siglos antes.
Ahora bien, si los católicos dicen que el mero hecho de figurar en la "Vulgata" era que los reconocían como inspirados, antes del concilio de Trento; entonces yo pregunto: ¿Por qué el concilio rechazó tres de los 10 libros? Porque efectivamente el concilio rechazó el 3 y 4 de Esdras y la oración de Manasés. Si el mero hecho de haber figurado añadidos a una versión determinado número de años, les concedía algún derecho, los tres rechazados lo tenían igual que los otros siete. Y si los católicos romanos afirman que los libros en cuestión fueron reconocidos por el sínodo de Cartago en 397, queremos recordarles que hay serio conflicto entre Cartago y Trento.Si Cartago aprobó el 3 y 4 de Esdras y la oración de Manasés, y si esta aprobación vale algo para la iglesia Romana, ¿Cómo el concilio de Trento desaprobó los libros en cuestión?De todas maneras; o el sínodo de Cartago se equivocó, o se equivocó el concilio de Trento; por consiguiente, uno de ellos se equivocó, porque lo aprobado por uno fue desaprobado por otro. Si uno de dichos concilios se equivocó, bien pudieron haberse equivocado los dos; porque "es de humanos errar".
Está pues demostrado que la iglesia Romana, no admitió los apócrifos en el canon de los libros inspirados hasta el concilio de Trento en 1545. El historiador católico romano, F, Díaz Carmona, en su historia de la iglesia romana, página 272, hablando del concilio de Trento, dice: "Este gran concilio empezó fijando de nuevo el canon de la Biblia." Al decir "de nuevo", el historiador reconoce que no aceptó el canón que regía hasta aquella fecha y que por consiguiente hubo una alteración en la lista de los libros reconocidos como inspirados durante más de 1500 años, y pasando por encima del testimonio de San Jerónimo y otros muchos "Padres" de la iglesia, el concilio dijo que eran libros inspirados los que no pasaban de ser meras historias: creando el grave conflicto entre la historia pasada, de dichos libros, y el acto consumado de la admisión.
Llamo aquí la atención a una cita anteriormente hecha y que vamos a repetir. En la introducción, que la versión de Torres Amat, tiene al libro de Esther, dice: "San Jerónimo tuvo por dudosos los seis últimos capítulos por no haberlos hallado en el texto hebreo; y hasta Sisto V, siguieron muchos católicos esta opinión". Ahora bien, Sixto V, fue papa después del concilio de Trento, o sea, de 1585 a 1590. Así este papa y con él la mayoría de los católicos se colocaron bajo los anatemas del concilio, al dudar de sus decisiones. Además, ¿Era Sixto V infalible? Si lo era, el concilio de Trento se equivocó, al sancionar las partes apócrifas del Antiguo Testamento, partes que el papa no aceptaba. ¿Por qué aprobó el concilio de Trento los apócrifos?Dice el cardenal Polo, que esto lo hizo el concilio para dar mayor énfasis a las diferencias entre católicos y evangélicos, Tammer, afirma que el motivo fue que la iglesia romana encontró en estos su propio espíritu. Ahora algunos teólogos católicos, como Belarmino, Dupin y Hefele, para salvar las dificultades han sostenido que hay dos grados de inspiración, teoría que se cree sustentaba San Agustín.
Con esto está de acuerdo la siguiente cita que tomamos de la página 25, del librito católico antes citado, titulado "¿Qué es la Biblia?", Por M. Charles que dice: "La diferencia entre las versiones católicas y las protestantes, proviene de siete libros del Antiguo Testamento, cuyos originales no conocemos en hebreo, sino solamente de acuerdo con la Biblia de Alejandría. A fin de aclarar el puesto que ocupan los libros que los católicos llaman deuterocanónicos y los protestante apócrifos, relataremos la historia de esta traducción".
Según el párrafo anterior, copiado al pie de la letra, los mismos católicos instruidos establecen una diferencia entre los 73 libros de sus Biblias. Los católicos les llaman a los 66 libros, sobre los que no hay dudas, "canónicos", y a los siete restantes "deuterocanónicos".Esto es muy importante. Pero yo digo: o son inspirados, o no lo son. Si son inspirados, ¿Porqué los mismos católicos romanos los consideran inferiores a los 66 restantes? Y si no son inspirados, los católicos romanos tienen desde 1545, una Biblia adulterada, con el agravante de que han sancionado oficialmente tal adulterio.IV. "Las pruebas internas son contrarias a la inspiración" El contenido de los libros prueba que no fueron inspirados sus autores.
Tobias. Ya hemos hemos dicho que el libro de Tobías, no figuró nunca en el Canon de los libros inspirados. Este libro contiene doctrinas puramente paganas. En el capítulo 4: verso 11, dice así: "Por cuanto la limosna libra de todo pecado y de la muerte". En el versículo 18, del mismo capítulo dice: "pon tu pan y tu vino sobre la sepultura del justo". En el capítulo 6 y verso 8, dice: "Respondió el ángel (a Tobías), y le dijo: Si pusieres sobre las brasas un pedacito del corazón del pez, su humo ahuyenta a todo género de demonios". En el capítulo 12 verso 9, dice así: "Porque la limosna libra de la muerte y es la que purga los pecados y alcanza la misericordia y la vida eterna".
En los cuatro versículos que hemos copiado tenemos tres doctrinas a cuál más pagana: Primera: La idea de la salvación, por medio de obras de caridad; practicada por todos los pueblos paganos y rechazada completamente por la palabra de Dios. Véase Hebreos 9:22 y Juan 3:14-19. Segunda: La costumbre de poner comida a los muertos y a ciertos ídolos, era práctica corriente entre los Egipcios y los Caldeos y otros pueblos; pero es contraria a la palabra de Dios. Tercera: Creer que el corazón de un pez ahuyenta a los demonios es una de las tantas hechicerías y supersticiones, que todos los paganos practicaban.
Pero la Biblia condena y prohíbe estas cosas, véase Deuteronomio 18:10-14. En el Capítulo 12:15, Tobías le pregunta a un joven que se le presenta: "¿Quién eres tú?" A lo que el joven responde: "Yo soy Azaría, hijo de Ananías el grande." Sin embargo, dice Tobías que era el "Ángel Rafael". Según lo cual, el ángel dijo una mentira. ¿Es posible aceptar la inspiración de un tal libro?.
Judith. El propio Abate Du-Clot, reconoce que el libro presenta contradicciones imposibles de explicar y que él atribuye a errores de los copiantes. En el capítulo 1, verso cinco dice: "Nabucodonosor rey de los Asirios reinaba en la gran ciudad de Nínive". Todo el mundo sabe que Nabucodonosor no fue rey de los Asirios, sino de los Caldeos. No reinó en Nínive sino en Babilonia (Daniel 4.30), y según la historia, Nabopalasar, su padre, aliado con Ciaxares rey de los Medos, "atacó y destruyó a Nínive Capital de Asiria", y esto antes de ser rey Nabucodonosor.
En el capítulo 9, verso 2 dice: "Señor Dios de mi padre Simeón a quien pusiste la espada en las manos para castigar aquellos extranjeros". Aquí dice que Dios puso la espada en las manos de Simeón y parece alabarse la acción de éste. Pero eso está en abierta oposición a la palabra de Dios que maldice la acción de Simeón. Véase Génesis 49:5. "Simeón y Leví; armas de iniquidades sus armas".
En el capítulo 11, verso 11 dice: "Por lo cual han resuelto matar a sus bestias para beberles la sangre". La Vulgata, versión de Torres Amat, tiene una nota en este versículo que dice así: "Todo lo que sigue tomado a la letra parece no dejar lugar para excusar a Judith, de ficción o mentira". Cuando las propias autoridades de la iglesia católica romana reconocen que Judith, parece ser una mentirosa, nosotros no tenemos nada más que añadir.
En el capítulo 13, verso 30, Judith recibe adoración y no la rechaza, como hizo Pedro, en Hechos 10:25. La prueba interna es desastrosa para la inspiración del libro.EstherAl empezar el capítulo 15, tiene una nota de San Jerónimo que dice "también hallé estas adiciones en la Vulgata". Exactamente, adiciones, eran, son y serán.La Sabiduría:El Abate Du-Clot, en la página 505 de "vindicias", dice, "los griegos llamaban a este libro la Sabiduría de Salomón, reconociendo que el autor ha tomado sus conocimientos e ideas de las obras de Salomón. Y que ha procurado imitarlo. Los judíos no tienen este libro en su canón, aunque lo tienen en gran estima".
Según el párrafo anterior los judíos no reconocían el libro como inspirado y el verdadero autor fue uno que pretendió imitar a Salomón. Los que hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo no pretendieron imitar a nadie ni tuvieron necesidad de suplantar nombres.
El que escribió el libro, parece que creía en la reencarnación de las almas, dice en capítulo 8 versículo 19: "Ya que de niño era yo de buen ingenio, y me cupo en suerte una buena alma". En el capítulo 10, versos 1-4, dice que el diluvio fue por causa del pecado de Caín, comparándolo con Génesis 6:5-7, se ve que no es así, como lo dice el plagiador de Salomón.
En la tercera y última parte veremos acerca de errores del Eclesiástico, La profecía de Baruc, Las partes añadidas a Daniel, los dos libros de Macabeos y una conclusión acerca de este estudio, sobre los Apócrifos. El Eclesiástico Dice Du-Clot, en "Vindicias", página 508: "Algunos antiguos han dudado de su autenticidad, por no hallarse en el canon de los judíos". El libro tiene un prólogo que se atribuye a un tal Jesús, nieto del autor de dicha obra. Del prólogo son las siguientes palabras: "Mi abuelo Jesús, después de haberse aplicado con el mayor empeño a la lectura de la ley y los profetas, y de otros libros… quiso él también escribir algo sobre estas cosas". De este párrafo aprendemos que el tal Jesús escribió porque él quiso. Que los Judíos tenían los libros inspirados, denominados "la Ley y los Profetas" (Mateo 5:17), y además otros que no lo eran. El mismo autor del prólogo dice, más abajo, hablando de que los libros pierden al ser traducidos y añade: "No solo este libro, sino la ley y los profetas". El autor de este libro jamás pretendió escribir bajo la inspiración del Espíritu Santo. El libro en general es el mejor de los Apócrifos. No obstante su lectura es un buen argumento contra la propia inspiración. Da consejos como estos:"Si te has visto forzado a comer mucho retírate de la concurrencia y vomita; y te hallarás aliviado".
Capítulo 31 versículo 25. En el versículo 37, hablando del vino, dice: "El beberlo con templanza es salud para el alma".
En el capítulo 33, verso 16, dice así: "Yo ciertamente, me he levantado a escribir el último y soy como el que recoge rebuscas tras los vendimiadores". Este testimonio del autor demuestra que él no creía que estaba escribiendo un libro que era la Palabra de Dios. El mismo confiesa que era el resultado de sus estudios y conocimientos. El que escribe por inspiración no habla así.
Además los judíos creían que para escribir bajo inspiración de Dios había que ser profeta, y el canon auténtico del Antiguo Testamento, parece estar de acuerdo con este criterio. La profecía de Baruc Dice el Abate Du-Clot, en su libro "Vindicias de la Biblia", página 548; "Los judíos no admiten este libro por no hallarse en el hebreo". El libro se atribuye a Baruc, contemporáneo de Jeremías. En el capítulo primero, versículo uno al tres dice: "Estas son las palabras del libro que escribió Baruc, el año quinto, a siete del mes, después que los Caldeos se apoderaron de Jerusalén y la incendiaron. Y leyó Baruc (en Babilonia, junto al río Sodi), las palabras de este libro en presencia del hijo del rey Joakín y de todo el pueblo que acudió a oírlo". El lector tendrá bondad de fijarse bien en lo que acabamos de copiar.
Ahora bien; Jerusalén fue destruida en 588 a.de C., según el "diccionario Bíblico". En esta fecha, los Babilonios, dejaron en Judea a los más pobres y pusieron por gobernador a Gedalías; con este "residuo" quedaron Jeremías y Baruc. Pero algún tiempo después ciertos judíos mataron a Gedalías y se llevaron el residuo a Egipto. Véanse II Reyes, Capítulo 25, versículos 22 a 26, y Jeremías, capítulo 43, versículos 1 al 7. Baruc fue para Egipto con Jeremías y no para Babilonia.
El libro de Baruc afirma que fue escrito en Babilonia, cinco años después de destruida Jerusalén, esto colocaría al libro como escrito en 583, antes de Cristo. Pero resulta que el verso 8 del capítulo primero dice: "Después que Baruc hubo recibido los vasos del templo del Señor, que habían sido robados del templo, para volverlos otra vez a tierra de Judá". Estos vasos que fueron llevados de Jerusalén a Babilonia, no regresaron hasta el año primero del reinado de Ciro, rey de Persia. Véase Esdras, capítulo uno. Los vasos regresaron el año 536, antes de Cristo. ¿Cómo pudo haber sido escrito el libro de Baruc, por éste, en Babilonia, siendo que Baruc, no fue llevado a dicha ciudad, sino que se marchó con Jeremías a Egipto? ¿Cómo se puede armonizar el hecho de que fue escrito en 583, y el libro fue leído en Babilonia y sin embargo, los vasos no fueron devueltos a los judíos sino 47 años mas tarde? Además según Esdras, los vasos no fueron entregados a Baruc, sino a Sesbassar, gobernador de Judea y a Esdras. Sacerdote. Véase Esdras 5:14 y 7:19.
En la lista que tenemos en Esdras, capítulo dos, donde se mencionan todos los hombres notables que regresaron a Jerusalén con Esdras, ni siquiera se menciona a Baruc.En el Capítulo 3, verso 4 dice: "Dios de Israel, escucha ahora la oración de los muertos de Israel". ¿Qué quiere decir esto?Las partes añadidas a DanielDice la versión Torres Amat, en la introducción de Daniel: "Algunos escritores manifestaron dudar de la autenticidad de tres partes de este libro… porque no se hallan en el hebreo". "Los rabinos no reconocen por canónicas dichas tres partes". En el capítulo 3 verso 38 (Este capítulo tiene 66 versículos añadidos), dice: "No tenemos en este tiempo ni caudillo ni profeta". Daniel profetizó desde 597 a 538, mientras que los profetas Haggeo, Zacarías y Malaquías, son posteriores. Malaquías es colocado por los entendidos en la materia, a partir del año 450, antes de Cristo. ¿Cómo es posible que estas partes añadidas al libro del profeta Daniel fuesen escritas por el propio Daniel y afirmara que en aquel tiempo no había profeta? El pueblo de Israel estuvo sin profetas 400 años, desde Malaquías hasta Cristo. Seguramente esta parte añadida a Daniel, sería escrita durante estos años.Con esto concuerda otro pasaje del libro Apócrifo, I de Macabeos, capítulo 9, verso 27, que dice: "Fue pues grande la tribulación de Israel desde el tiempo que dejó de haber profeta". Macabeos relata la historia del pueblo hebreo, de unos 140 años antes de Cristo.Los Macabeos 2 LibrosDice el Abate Du-Clot, en "Vindicias". Página 574, lo que sigue: "El primero de Macabeos contiene la historia de 40 años desde el principio del reinado de Antíoco Epifanes, hasta la muerte de Simón".
El segundo libro, es un compendio de la historia de las persecuciones que sufrieron los judíos de parte de Epifanes y de su hijo, Eupator, la cual historia había sido escrita por un tal Jasón. "Ni uno ni otro se hallan en el Cánon de los judíos, y los Cristianos siguieron a los judíos en cuanto a los libros que formaban el Canon del Antiguo Testamento, por esta causa los Macabeos no fueron comprendidos entre los libros sagrados generalmente adoptados por las iglesias cristianas". Estos Párrafos que acabamos de copiar, escritos por una alta autoridad de la iglesia romana, colocan al concilio de Trento en el plano del error, y a los evangélicos en el campo de la verdad en cuanto al Canon de la Biblia. Como Cristianos, estamos siguiendo la norma de conducta, en relación a los Macabeos, que para sí mismas se trazaron las iglesias cristianas primitivas; según la confesión del Abate Du-Clot.
Queremos hacer otra observación en relación a los párrafos de Du-Clot y es esta: ¿Qué Judío se atrevería a compendiar cinco libros de la palabra de Dios? Si el mencionado Jasón escribió sus libros por inspiración divina, ellos eran en verdad la palabra de Dios. En tal caso el compendiador quitó algo de la palabra de Dios; porque compendiar es reducir, y a la palabra de Dios no se le puede quitar ni añadir.Si Jasón no fue inspirado al escribir sus cinco libros y el autor de Segundo de Macabeos no hizo sino compendiarlos en un solo volumen, en tal caso el libro es de origen humano desde la raíz hasta las ramas.
Entre los varios errores que contienen los libros voy a citar uno; se halla en segundo de Macabeos, capítulo 12, versos 43 a 45, y dice: "Habiendo recogido en una colecta que mandó hacer, doce mil dracmas de plata: las envió a Jerusalén, a fin de que ofreciesen un sacrificio por los pecados de los difuntos".De aquí sacan el apoyo para el purgatorio, Y no cabe duda que este pasaje influyó en el ánimo de los señores del concilio de Trento.
El purgatorio fue, quizá el error más atacado por los valientes reformadores del siglo XVI. El concilio debía reconocer que la doctrina del purgatorio era anti-bíblica, o buscar apoyo para ella.Roma encontró el anhelado apoyo en los libros Apócrifos, y entonces para sostener un error echó mano de otro error.
El autor de segundo de Macabeos termina su libro con estas palabras: "Acabaré yo también esta mi narración. Si ella ha salido bien y cual conviene a una historia, es ciertamente lo que yo deseaba; pero si por el contrario es menos digna del asunto de lo que debiera, se me debe disimular la falta". ¿Han visto ustedes algo semejante a este lenguaje en los 66 libros inspirados? ¿Pretendía este compendiador de Jasón, escribir bajo inspiración divina? De haberlo él creído así, no nos recomendaría que le disimulásemos sus faltas como historiador. Los autores inspirados no piden excusas, porque no admiten la posibilidad de errores. Ellos dicen: "Así ha dicho Jehová". O "Así dijo el Señor". Y Dios no tiene que pedir excusas a los hombres.
El primero que reconoce y afirma la no-inspiración de segundo Macabeos, es el propio autor del Libro. Este es un hecho que pesa más en la balanza de la verdad y la justicia que los decretos de todos los concilios de la iglesia romana. Cuando el mismo autor admite que el libro es fruto de sus propios conocimientos y que no es la palabra de Dios, ¿qué valor puede tener el decreto del concilio de Trento? Pero el concilio ha dicho: el libro es inspirado y "maldito el que diga lo contrario".
Si esta maldición tuviera alguna virtud, ella habría alcanzado, al autor del libro; a muchos de los escritores de la Iglesia primitiva, a la mayoría de los cristianos y a algunos papas; porque precisamente ellos han dicho lo contrario.
Conclusión
En el libro (publicado con licencias eclesiásticas), titulado "¿Qué es la Biblia?" y escrito por M. Charles, en la página 29 dice así: "Para el pueblo judío fue escrito primeramente el Antiguo Testamento. Ese pueblo lo recibió en depósito. Las Escrituras nos han sido transmitidas por ellos con ese espíritu escrupuloso que ha asegurado la conservación".
Note bien el lector la fuerza del párrafo anterior. Dice que los judíos recibieron en depósito el Antiguo Testamento y lo transmitieron a los cristianos, y nosotros podemos estar seguros de que tales escrituras son inspiradas, porque los judíos, dice, que eran muy escrupulosos en ese sentido. Y ahora preguntemos: ¿Cuántos libros inspirados admitieron los depositarios en todos los tiempos? Los mismos católicos romanos lo dicen: "Los judíos nunca han admitido sino 39 libros, del Antiguo Testamento, como inspirados; rechazando todos los demás, y considerándolos como no inspirados.
El famoso conferencista jesuita, José Antonio de Laburo, en su libro titulado "¿Jesucristo es Dios?" Dice hablando del Antiguo Testamento en las páginas 31 a 33 que "estaba custodiado por los enemigos del Cristianismo". Y añade citando a San Agustín: "No nosotros, sino los judíos, son los que conservaron esos libros".Preguntemos:¿Cuántos libros conservaron los judíos? Los propios católicos responden, que los judíos no reconocieron sino 39 libros que constan en nuestras Biblias en el Antiguo Testamento.
Recordemos que M. Charles, dice en la página 26 de su citado librito: "En la época de Jesucristo, Jerusalén tenía su Biblia hebrea, texto origina 39 libros." Y si le preguntamos hoy a un judío cuantos libros tiene su Biblia nos dirá que 39, ni uno más ni uno menos.Otro jesuita, Daniel Juárez (del colegio de Belén de la Habana), en su obra titulada "la religión", página 25, dice así: "Los libros del Antiguo Testamento, fueron recibidos por el pueblo judío, de manos de los mismos autores y ese pueblo los conservó siempre, y así los transmitió íntegros a los cristianos. Eran conocidísimos del pueblo que los leía siempre y los tenía como dados por Dios. La inspiración de estos libros consta de la constante creencia del pueblo judío."Los judíos recibieron efectivamente, de manos de los mismos autores, los libros del Antiguo Testamento. Ellos los conservaron. De las manos de ellos llegaron a nosotros los cristianos. Eran conocidísimos del pueblo, los tenían como dados por Dios.
La inspiración de tales libros consta del testimonio y fe de aquellos a quienes fueron entregados para su conservación y transmisión.Ahora bien. ¿Cuántos recibieron, conocieron, transmitieron y creyeron como inspirados?Pues, 39 libros. Ni uno mas ni uno menos.Esto constituye un argumento irrefutable. Esto demuestra que todos los libros que el concilio de Trento, en 1545, añadió a los 39, no son inspirados; porque los mismos católicos romanos confiesan que los judíos los rechazaron como no inspirados. Cuando los católicos romanos quieren probar la autenticidad del Antiguo Testamento, apelan al testimonio del pueblo judío, pero parece que no se dan cuenta que su razonamiento se vuelve en contra de sus libros apócrifos y los echa por el suelo.
Nosotros, los cristianos sabemos, porque la Biblia lo dice, que los libros del Antiguo Testamento fueron dados al pueblo judío. Véase Romanos 3:2 y 9:4, y ahora el testimonio unánime de judíos y cristianos.Ya hemos dicho distintas veces que los judíos sólo recibieron, como escrituras inspiradas, 39 libros; los mismos que constan en nuestras versiones, en el Antiguo Testamento.
La conclusión entonces es que el concilio de Trento, adulteró el canon de los libros inspirados de la Santa Biblia, añadiendo siete libros completos y algunas partes más a algunos de los libros inspirados, y esto contra el propio testimonio de los libros y de la historia relacionada con ellos.
Si las cosas fueran al revés de lo que son, es decir, si nuestras versiones tuviesen una sola línea más que las versiones católicas romanas; ¡cualquiera hubiera oído los gritos que estremecerían la tierra, dadas por el clero romano, acusándonos sin piedad de falsificar y adulterar la palabra de Dios!Siendo como es, aun suelen hablar de Biblias "truncadas". Pero ellos no pueden hablar, porque lo mismo que tienen nuestras Biblias, lo tienen las de ellos, con la ventaja de que nuestras versiones están mejor traducidas que las de los romanistas.
Así que si las Biblias de los católicos romanos son buenas, las nuestras son mejores, porque tienen lo que es y de lo que nadie duda ni ha dudado jamás, pero rechazamos la falsedad y no admitimos los apócrifos como parte del Canon sagrado. ¿Pero qué valor puede tener para un católico, ni para nadie la decisión de un concilio? Absolutamente ninguno. La historia de los concilios es la historia de sus errores y contradicciones. Vamos a demostrarlo:En 1409, había en Europa dos papas, que eran, Benedicto XIII que fue sumo pontífice de 1394 a 1417, elegido por los Españoles, Franceses y Escoceses. Este papa era natural de Aragón España, y en 1408 la sede papal estaba en España.Al mismo tiempo era papa Gregorio XII (1406 a 1415), éste reconocido por los Italianos y parte de los Alemanes.Para resolver esta anormalidad, se reunió el concilio de Pisa, en 1409, y el día 5 de Junio, en su décima quinta sesión acordó destituir a los dos papas Benedicto y Gregorio y nombró en su lugar a Alejandro V.
Los historiadores católico romanos, reconocen a este último como el anti-papa, con lo que demuestran no aceptar las decisiones del concilio de Pisa. Después de dicho concilio, tuvo la iglesia romana tres papas, al mismo tiempo. Para arreglar tan enredado asunto, se reunió el concilio de Constanza, famoso por haber mandado a la hoguera a los señores Juan Wicklife y Juan Hus. Este concilio compuesto por delegados de todos los países católicos, los que ya estaban cansados de tantos escándalos; empezó por dejar sentado que cuando los delegados de los dominios católicos romanos, se reúnen en concilio, en tal caso el concilio son superiores al papa.Una vez aprobado y sentado este principio, como ley para la iglesia romana, se acordó seguidamente destituir a los tres papas, que eran Benedicto XIII de España, Gregorio XII, en Aviñon, Francia, y Juan XXIII, sucesor de Alejandro V, en Roma.
El concilio nombró entonces a Martín V, para suceder a los tres que había, que al no aceptar las disposiciones del concilio de Constanza, hubo cuatro papas a un mismo tiempo y cada uno fulminando maldiciones contra sus rivales. Los historiadores romanistas reconocen como papa legal a Martín V.
El sucesor de Martín V, Eugenio IV convocó al concilio de Basilea en 1431, concilio este que en sus primeras sesiones, ratificó todas las disposiciones de Constanza, celebrado en 1414, inclusive aquella que decía que el concilio estaba por encima del papa.Pero cuando el papa Eugenio IV, vio que los delegados del concilio se disponían a introducir grandes reformas en la iglesia católica, alarmado por tal motivo y sin tener en cuenta lo acordado pro los concilios de Pisa, Constanza y Basilea en principio, por sí y ante sí, decretó la disolución del concilio.Como la mayoría de los delegados creían que el papa no tenía autoridad sobre el concilio, continuaron las sesiones y en 1439, dicho concilio destituyó al papa Eugenio IV y nombró como sustituto suyo al Duque Amadeo de Saboya, que tomó el nombre de Félix V, considerados hoy por los católicos como anti papa.Ahora, bien.
La iglesia romana reconoce actualmente como heréticas las disposiciones de los concilios de Pisa, Constanza y Basilea. Dice el historiador católico romano, F. Díaz Carmona, en la página 175 de su "Historia de la Iglesia Católica", lo que sigue: "desgraciadamente los padres del concilio de Constanza se dejaron arrastrar a la doctrina herética de que un concilio es superior al papa".
Sin embargo, Roma, acepta como legal al papa Martín V, nombrado por estos herejes del concilio de Constanza. Pero, lo más curioso fue que el más grande teólogo del concilio de Basilea, fue Eneas Silvio Piccolomini; éste sostuvo a sangre y fuego que el concilio estaba por encima del papa; propuso y consiguió que de acuerdo con tal principio, el papa Eugenio V fuese destituido. Pasaron los años y en 1458, las circunstancias llevaron a aquel ardiente defensor de la supremacía del concilio a la Silla Pontifica, con el nombre de Pío II. Y entonces (dice el historiador católico antes citado), "condenó en una bula como errores los principios que él mismo había defendido", durante más de 30 años, y para salir al paso dijo: "No creáis lo que decía Eneas Silvio Piccalomini, ahora creed lo que dice Pío II".
¡Qué descaro! ¡Qué falsa! Si las decisiones de papas y concilios tuviesen algún valor delante de Dios, en tal caso los católicos, todos estarían en el infierno, porque todo ha sido una serie de "uno que aprueba y otro que condena lo aprobado". De uno que lanza anatemas, y otro que se los devuelve.¡Y pensar que sobre la fragilidad de uno de estos concilios, descansa para el católico romano, la autenticidad de los libros llamados Apócrifos!
La Biblia es La Palabra de Dios
Cuando el renombrado escritor escocés Walter Scott se vio postrado en su lecho, abatido por la enfermedad, le dijo un día a su yerno: "Tráeme el Libro." Pero como Scott tenía veinte mil volúmenes en su biblioteca, el yerno le preguntó qué libro era el que quería; a lo que el famoso escritor contestó: "No hay nada más que un libro: la Biblia." Walter Scott había escrito muchos libros; pero al llegar a los umbrales de la eternidad reconoció que solamente hay un libro que puede iluminar la mente, sustentar el alma y confortar el corazón.
El apóstol Pablo se refiere a la Biblia, diciendo que "la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos; y que penetra hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón". Y en la segunda Epístola a Timoteo, dice que "toda santa Escritura está inspirada por Dios, y es provechosa para la enseñanza, para la represión, para corrección, para instrucción en justicia; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, y esté plenamente preparado para toda buena obra". Y el apóstol Pedro se refiere a los autores de la Biblia, diciendo que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
Los escritores de la Biblia fueron hombres elegidos por Dios para transmitir su palabra a la humanidad. Nosotros estamos absolutamente convencidos de que la Biblia es la palabra de Dios; pero algunos afirman lo contrario.
La revista Selecciones, en el número correspondiente al mes de noviembre de 1950, publicó un artículo titulado "Por qué creo en Dios", escrito por el Dr. Cronin, médico y novelista a la vez. El autor del citado artículo dice que cuando él era estudiante de medicina en la Universidad de Galsgow, no creía en Dios ni en la existencia del alma. Al practicar la autopsia a los cadáveres buscaba el alma y no la hallaba por ninguna parte. Cuando pensaba en Dios, acompañaba tal pensamiento con una sonrisa de superioridad que reflejaba su desdén por lo que él consideraba un mito gastado. Después de haber obtenido el título de doctor en medicina fue a ejercer su profesión en un pueblo minero de Gales del Sur. "Allí -dice el Dr. Cronin- empecé a estudiar directamente la vida, y tal estudio me llevó al reino del espíritu. Cuando asistí al milagro de nacer, cuando me senté a la cabecera del moribundo, cuando percibí el débil e inexorable batir de las obscuras alas de la muerte; frente a estos cuadros me di cuenta de que la brújula de la existencia mostraba más de lo que me habían revelado los libros de texto. La gente de la región era profundamente religiosa, poseedora de una fe que se manifestaba en la mayor parte de los actos de su vida. Rara ves pasaba una semana sin que me trajera una señal evidente de la existencia de Dios.
En una ocasión, al ocurrir una explosión en una mina de carbón, quedaron sepultados catorce mineros." Y el doctor Cronin observó que mientras unos trabajaban día y noche sacando escombros de la mina, el resto de los vecinos de la aldea estaban entregados a la oración, pidiéndole a Dios que los catorce mineros sepultados saliesen con vida de la mina. Después de cinco días de trabajo, las cuadrillas de salvamento lograron abrir una brecha a través de los escombros, y el primer vestigio de vida que surgió de las profundidades de la mina, fueron las notas de un himno que dice: "¡Oh, Dios!, nuestro sostén en las edades pasadas." Cuando aquellos catorce mineros salieron de la mina, cantando el himno citado, miles de voces se unieron a ellos en una manifestación de júbilo y alabanza que estremecía el estrecho valle.
Ante aquella conmovedora escena que expresaba el gozo y la confianza en Dios que sentían aquellos sencillos aldeanos, el doctor Cronin dice que se sintió humillado. Antes de llegar a aquella población, para él, Dios era un mito, y el hombre, una máquina compleja; pero las gentes sencillas de aquella comunidad minera, le hicieron ver que en el hombre hay algo más que materia: hay un espíritu creado por Dios, dotado de existencia eterna y capaz de entrar en comunión con Dios.
En sus años de estudiante, el Dr. Cronin había buscado el alma entre las frías células de un cadáver, sin encontrarla; no la podía encontrar porque el alma no está en los cadáveres. Pero cuando empezó a estudiar las manifestaciones espontáneas de la vida de un pueblo que confiaba en Dios, entonces encontró el alma y también al Dios del alma.
Los escritores de la Biblia dicen que ellos escribieron la palabra de Dios; Nuestro Señor Jesucristo dice que la Biblia es la palabra de Dios; los hombres más grandes en la historia del mundo -a través de los siglos han creído que la Biblia es la palabra de Dios, y la experiencia de los cristianos en todo el mundo, y en todos los tiempos, confirma esta verdad.
La Biblia nos ha sacado de las tinieblas a la luz. La Biblia nos ha conducido a Cristo, y Cristo nos ha reconciliado con Dios el Padre. Tal como la Biblia lo promete, al aceptar a Cristo hemos hallado el perdón, la paz y la esperanza de gloria que alienta nuestro corazón. Por las enseñanzas de la Biblia sabemos de dónde procedemos, qué somos, y a dónde vamos. La Biblia nos hace disfrutar de una íntima comunión con Dios, satisface plenamente la sed y hambre de nuestra alma, y conforta nuestro corazón a través de todas las tribulaciones por que tengamos que pasar.
El escritor inglés Beverly Nichols, intentó -a través de sus primeras obras- acabar con lo que él llamaba la tontería de la fe en una vida futura. Pero un día recibió una carta que decía así: "Estimado Beverly Nichols: Chesterton dijo una ves que el mayor crimen del mundo era romperle un juguete a un niño. Ahora comprendo lo que Chesterton quiso decir. Yo tenía un juguete que se llamaba fe, con el que había jugado por cerca de ochenta años; pero usted me lo ha roto, señor Nichols, por lo que no sé si debo darle las gracias o maldecirlo. Porque yo había pensado morir como una chiquilla abrazada a mi juguete, pero ahora tendré que morir como una angustiada que no tiene nada que estrechar contra su pecho en el momento de partir de este mundo hacia la eternidad." Esta carta de una anciana de ochenta años fue para Beverley Nichols como una puñalada clavada en el mismo corazón.
La Biblia es la palabra de Dios. La Biblia es el único libro en el mundo que tiene poder y virtud para impartir paz, consuelo y esperanza a todos los que gemimos en este valle de lágrimas.
¿Qué pretenden los enemigos de la Biblia? ¡Quieren quitarnos la paz que disfrutamos! ¡Quieren destruirnos la base de nuestra esperanza de gloria!Los que dicen que la Biblia no es la palabra de Dios, están sirviendo a un mal amo y a una mala causa. Los que dicen que la Biblia no es la palabra de Dios, no nos pueden explicar cómo una mentira puede producir los frutos que produce la Biblia.
Mi estimado lector: Si lees y conoces la Biblia, te exhortamos a que confíes plenamente en sus enseñanzas; y si no tienes la Biblia, procura adquirir una, y léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para ser santo.